El Halloween es conocido más que cualquier otro por dos
cosas... trucos y golosinas.
Cuando aparece en mi puerta en Halloween, sé que es el
regalo que quiero todos los años por el resto de mi vida.
Quiero obsequiarla con todo lo que podría soñar, porque no
es solo mía por esta noche o por Halloween.
Ella es mía... para siempre.
Pero habrá reglas para mi pequeño regalo.
Y la primera es que me llame, papá.
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