Daisy
Yo sólo era una sirvienta de la familia real, una don nadie en el gran esquema
de las cosas. Pero mi corazón pertenecía al Príncipe Lennon, la algo “oveja
negra” de la familia. No me importaba lo que dijeran los demás, o cómo le
seguía su reputación de no preocuparse tanto por la tradición.
Vi el mismo vacío en él que tenía en mí misma. Quería tranquilizarlo, hacerle
saber que estábamos destinados a estar juntos.
Pero nunca me vería como algo más que la ayuda.
Un día tendría el valor de admitir lo que sentía, aunque me explotara en la
cara.
Príncipe Lennon
Pensó que no me había dado cuenta, que sólo era una sirvienta real.
Estaba equivocada.
No me importaba si estaba mal visto, la realeza mezclándose con una plebeya. No
me importaba lo que los tabloides o mi familia pudieran decir. Quería a Daisy
más de lo que nunca había querido
nada ni a nadie antes.
El solo hecho de estar en su presencia hacía que la soledad en mí disminuyera,
me hacía querer más que las joyas y riquezas que me rodeaban. Estar con Daisy
me completaría, y la tendría.
Sólo necesitaba hacerla ver que pertenecíamos juntos.
Advertencia: Esto fue publicado previamente en la antología de Royally Mine. Si
quieres una historia corta y azucarada (pero aun así tan sucia), abróchate el
cinturón, porque esta tiene un gran impacto. Te golpea justo donde cuenta
(guiño-guiño) y no cesa hasta que llegas al final del "Feliz para siempre".
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Jackson
Quise a Megan desde el momento en que la vi, y nada me impediría tenerla en mi
cama. Puedo ser considerado un bastardo por predecir que su padre no me pagaría
una deuda enorme y por tomar a Megan como un maldito pago.
Pero ella es mía y en mi mundo, cuando quiero algo, simplemente lo tomo. Y
joder, cómo la quiero. Fue comprada y pagada, y todos piensan que es solo por
una semana.
Están absurdamente equivocados. Nada me hará dejarla ir...
Megan
Mi padre no podía pagar una deuda que le debía a Jackson King, y él me llevó
como pago.
Me sentí atraída por este brutal CEO durante años, y no pude evitar emocionarme
y ponerme nerviosa por lo que se había planeado. Jackson me quiere por una
semana. Él quiere mi inocencia.Pero sé que esto es más que solo el pago de una
deuda. Se trata de que Jackson quiera poseerme de todas las formas más sucias y
desenfrenadas imaginables.
Y, la parte más loca de todo, es que anhelo ser suya.
ADVERTENCIA: Este es un viaje rápido y difícil, con un Alpha exagerado que
lucha sucio y juega aún más sucio. Es una lectura segura, corta, sucia y tan
caliente que podrías necesitar una bebida agradable, grande, larga, fresca...
para llegar al final feliz.
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Estar con el único hombre al que ha amado habría sido un
romance prohibido.
Después de que el padre de Freya falleció, decidió empacar y
dejar todo atrás, pero eso significaba dejar a Elijah también.
No solo era mayor, sino que sus vidas estaban entrelazadas,
así que independientemente de su deseo, la posibilidad de que estuvieran juntos
parecía casi imposible. Pero el amor tenía una forma curiosa de hacer que una
persona ignorara lo que estaba bien o lo que se consideraba mal.
El corazón quería lo que quería. Y ella solo quería a
Elijah.
Ahora, cuatro años después, Freya estaba de vuelta en su
ciudad natal y ese anhelo y dolor en su corazón permanecía. Pero todo era
diferente de la mejor manera, y el aspecto prohibido de su amor ya no parecía
tan malo.
A medida que la pasión se encendía, las verdades se
revelaban, y el amor se ponía a prueba. Freya sabía que podía seguir a su
corazón o dejarlo romper por segunda vez.
Nota para el lector: Este libro fue publicado anteriormente
con el mismo título. Ha sido recuperado, reeditado, y ha sido sometido a
pequeños ajustes. La historia en sí es la misma. Este es un romance prohibido,
y puede haber temas que pueden ser sensibles para algunos lectores.
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Dijeron que estaba loca por aceptar un trabajo para un
multimillonario solitario en medio de la nada.
Dije que era un indulto del mundo y de mí misma.
Cocinar y limpiar para Finland “Fin” Hawthorne en su
apartada finca situada en cien acres parecía la recarga que necesitaba. Ninguna
interacción con la sociedad, la vasta tierra salvaje como mi patio trasero, y
la probabilidad de tener que socializar con mi nuevo empleador era mínima.
Eso me parecía el escape perfecto.
Dijo que le gustaba su espacio, su privacidad. Me dijo que
esperaba que me gusta ra estar sola la mayor parte del tiempo. Me parecio bien.
Y entonces conocí a Fin cara a cara. Es rudo, insensible y
distante, sin mencionar que es un magnífico gigante. Y una mirada a él me hizo
imaginar que me tiraba por encima del hombro mientras me llevaba a su
habitación y me devoraba.
No debería querer a mi jefe, pero cuando mi jefe se luce
asi...nadie con un corazón palpitante podría negar la atracción brutal que se
desprende de Fin.
De inmediato, no me perdí de cómo él siempre parecía estar
donde yo estaba. Vi la forma en que me miraba constantemente, siguiéndome con
sus ojos como si estuviera hambriento y yo era lo único que podía saciar su
hambre.
Y Dios quería ser su comida.
Estaba jugando un juego peligroso, pero saber que podía
desenredar a un hombre como Fin lo hacía más atractivo.
No debería haber sido tan complicado como lo era. Estar
alejado de su empleada, la única mujer que quería más que a nada.
Bunny.
Brice había querido a Bunny durante los últimos dos años.
Él la había visto.... y la había deseado.Y a pesar de que estaba acostumbrado a
conseguir lo que quería, lo único que deseaba pero no podía tener era a
ella.
Pero dos años fue mucho tiempo para esperar por la única cosa que necesitaba
desesperadamente en la vida.
Y Brice había terminado de esperar.
Estaba dispuesto a hacer suya a Bunny, aunque eso significara perseguirla hasta
que se diera cuenta de que eran el uno para el otro.
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El trato era simple.
Alexis quería un bebé y también Deacon. Sin línea de puntos para firmar, sin
abogados involucrados. Sólo un acuerdo entre dos vecinos para embarazarla y
tener lo que ambos deseaban desesperadamente.
Un bebé.
Y por fácil que sonara, lo sencillo que debió haber sido todo, fue todo lo
contrario.
Alexis estaba enamorada de Deacon.
Deacon estaba enamorado de Alexis.
Pero ambos tenían miedo de admitir lo que sentían por el otro... hasta que ya
no lo estaban.
Debió ser un simple acuerdo, un acuerdo de bebé, pero resultó ser mucho más.
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